miércoles, 10 de septiembre de 2014

La vida sigue igual (para nosotros, que la Botella deja la alcaldía y Botín ha muerto)

Preparando manzanas para el invierno, aunque alguna habrá que retirarla, para que no pudra a las otras
y recogiendo higos de la higuera de Rosa, de sabor y tamaño inmejorables.
Tocó arreglar la entrada,
que tenía tierra entre las piedras y algunas se habían hundido
y el problema era que siempre había que tener cuidado
de si las patas de la mesa o de las sillas se metían en las ranuras. Ya se acabó el problema.
Ayer, con la fresita, eché los grelos para el invierno;
y cada día toca cuidar la piscina, que aún hace calor.
Ya tengo algunos frascos de tomate guardados, aguardando...
La última luna llena del verano, que comenzó ayer, ilumina Paradela
y me deja jugar con ella.

lunes, 25 de agosto de 2014

Perra vida

 Yo no tengo la culpa
Fué un acuerdo de ellos tres.

lunes, 18 de agosto de 2014

Momentos felices

 Vuestros árboles siguen su curso. San me preguntó un día qué tal su mandarino...en aquel momento le habían caído muchas hojas y estaba triste, triste.
Así se lo dije, con pena. Ella me contestó que a una amiga le había pasado igual, pero que, de repente, había revivido y se había puesto precioso.
Yo, con paciencia, le limpiaba en pié, lo empajé para que mantuviese siempre la humedad y , cada día lo regaba con restos del cazo de la leche y los de los cartones, cuando los terminaba.
Es cierto que si en vez de árboles tuviera hijos, todos los otros me saldrían tarados por los celos...
Pero son árboles y siempre es bueno atender a los más débiles, porque nos dan sorpresas como ese florecimiento y su aroma maravilloso que nos hacen felices.
Tu mandarino, San

miércoles, 30 de julio de 2014

Milagro

Es buen milagro que yo haya encontrado la paz en Paradela!
El vídeo solamente dura dos minutos, pero esa paz y ese silencio son permanentes.
Lo único que de vez en cuando rompe el silencio es el ladrido de un perro, el canto de las gallinas o la llamada del Cuco.
Por la mañana, el ruido de alguna máquina, un tractor, un coche que llega o se va.
Y esa profundidad en el silencio creo que me hace mejor persona.

domingo, 13 de julio de 2014

Rompiendo

 Se ha roto por el peso,
la encontré anteayer a la mañana, debajo de este peral;
ayer me encontré con esta otra rama, a punto de partirse,
aunque espero que esos soportes eviten la ruptura.
Porque, salvo las ramas que veis por arriba, que no tienen fruto, ese manzano casi toca el suelo
 y las ramas de este peral jovencito, también.
Aunque, ya lo veis, no es cuestión de edad ni de calidad: este manzano bravo (sin injertar) tiene veinte años por lo menos y sus ramas tocan el suelo, por el peso.
Que así de rompedor viene el fruto este año.

miércoles, 25 de junio de 2014

Seis añitos

 Ayer cumplimos seis años juntos, mi blog y yo. Y ahí, una parte de mi blog: Carmela , de "Mi fular" y la parra que lleva su nombre.
El cerezo de Berta no tiene ya ni una cereza. Estaban deliciosas.
El de Blue tenía esas hermosuras el miércoles pasado.
Y el naranjo de Reyes sonríe con esa rotunda fecundidad de verano e invierno.
El frambueso de Juan Carlos ( que creyó que me había olvidado de su petición), me endulza la vida.
El melocotón de Alicia estárá a punto en julio, pero ya se anuncia.
Anduvimos subidas a la escalera y al andamio, ganándoles la mano
a esos que veis situados a las tres y cuarto (hay que cliclar para ampliar) que estaban esperando turno...
La tormenta ya no lloró sobre las cerezas, pero regó en abundancia los tomates.
Cada día os hablo en vuestro árbol, aunque quien se está portando fatal es Genín, que me sale muy torcido...

martes, 17 de junio de 2014

Aun no queriendo

Soy anti-regalos y anti-homenajes. Creo que no sirve de nada tratar de demostrar en un momento los sentimientos de una vida entera.
Pero los pequeños de la casa (Abel, Víctor y Patricia) se lo pasaron divinamente  preparando la "sorpresa"
Al menos, acertaron en todo lo que me gusta y me resulta cómodo
imprescindible
y compartible.
El diecisiete de mayo nos juntamos toda la familia (con notables ausencias), para conmemorar el cumple de mi madre (serían 101 si viviera), como hacemos desde hace once años.
También en el Instituto guardé silencio con la intención de desaparecer a la francesa. Pero tuve que comunicarlo a la directiva para que pudieran organizarse y solicitar sustituto.
Y aunque les rogué que no hiciesen absolutamente nada y respetaran mi deseo de  desaparición silenciosa, se empeñaron en acariñarme con ese libro de Mafalda dedicado y una  "Wisteria sinensis" que trepará por el balcón del casino.

Lo más curioso de esto de estar jubilada es que no tengo tiempo de nada...