Ayer anduve toda la mañana de viaje. No fuí lejos, que va. El lugar era a veinte kilómetros de aquí.
Pero yo hice un viaje al fin del mundo...
A un fin del mundo precioso al que se llega por carreteras perdidas en el medio del monte.
En cada pueblecito preguntaba y me volvía a meter en el paisaje: carreteras solitarias, estrechitas, para un solo coche. Con árboles de cientos de años, cargados de castañas y, seguramente, de recuerdos de otros mundos.
Ni un solo coche cruzándose. Los limpia parabrisas volviéndose locos, sin conseguir su cometido.
Un poso de miedo en el fondo del corazón...si tengo una avería, yo que soy antimóvil, me quedo un mes allí.
Y un poso de decisión, una necesidad de aventura, una sonrisa, allá, donde habitan las ideas peregrinas.
Las yeguas que me esperaban, merecían la pena...

29 comentarios:
María Jesús, tenía varias entradas tuyas atrasadas y hoy me he puesto al día. Me gusta leer lo que escribes. Ver tus fotos e imaginar que estoy pisando esa tierra tuya. Ahora, que si yo voy en el coche contigo por esas carreteras me cag... ¡qué valiente eres, con lo miedosa que soy yo! ¿Esas yeguas las llevarás con tus caballos?
Un abrazo
Conchi
Qué maravilla viajar al fin del mundo sin ir demasiado lejos.
Aquí en Barcelona ayer el cielo también se nubló aunque no se decidió a llover y yo hubiera dado lo que fuera por quedarme en mi mundo, bien encerradita en casa sin tener nada que hacer a parte de perder el tiempo, auqneu en lugar de eso me toco trabajar, ya llegarán otros domingos.
Gusto de perderme por caminos poco habituales. Ayer, sin ir más lejos, aparqué el automóvil en el arcén de una carretera y me adentré, por caminos insospechados, veredas, veredillas... A la vuelta, más o menos bien orientado, ya en la carretera, no viendo el automóvil, tomé las de Villadiego, por la derecha. Después de caminar media hora, hice el camino contrario. Sentí alivio, a los tres cuartos, cuando divisé, en sentido contario a mi marcha, la silueta del vehículo. Tentadores procederes.
Un beso.
Te acompaño en el sentir, comprendo lo de antimovil, pero como en este caso es necesario fijate que hermoso fin ha tenido con esos bonitos seres que te miraban con expectativa.
Cariños
Querida María Jesús, la aventura es la aventura. Y qué mejor que correr riesgos en un paisaje como ese --del fin del mundo-- y a la espera de llegar donde están las yeguas.
Salud y República
Yo, cuando era más joven, cometí todo tipo de tonterías con el coche, tomando riesgos que hoy no tomaría... creo que lo peor sucede cuando nos lo planteamos y yo, en mi inconsciencia, nunca tuve mayor problema... seguro que si lo hiciera hoy mis miedos atraerían la catástrofe... Un abrazo desde el verano (todavía...)
Yo estuve en esa lluvia y vos estuviste en la que sigue cayendo, todavía, a mi alrededor. me guardo esas imágenes adentro del pecho.
qué hermosas imágenes, María Jesús. Esa lluvia logra salpicarme a través de las fotos y de tu relato. Eso de perderse a solas por ahí es incomparable.
Gracias por estos fragmentos de tu vida y un beso a esas yeguas preciosas.
un abrazo,
Laura.
Veredas y caminos para transeuntes con limpiaparabrisas que espantan la lluvia que pudiese caer.
Veredas para la memoria y el consuelo
Pedazo de aventura...Yo también soy antimóvil, pero en este caso tirón de orejas por no llevarlo. Es muy útil.
Por cierto precioso día...al menos para mi
Bésix
Que maravilloso viaje, sin movil. Tu y el paisaje. Es como si hubiera estado contigo dado la emoción que trasmites.
No, si yo se que al final me iré a trabajar para ti. Tu y yo lo sabemos. Llegará ese día. Mientras cuídame a las yeguas.
Un beso de la arída Castilla la Nueva
Excursion a los confines de nuestra tierra,¡vale la pena¡
Sí te pierdes, avisa a la Santa compaña que me avisé que te socorro
bicos
La aventura de un viaje no se cuenta en Kms. La llegada es lo mejor para empezar a disfrutar realmente de lo vivido.
Besos
Por lo que veo tú si tuviste un domingo especial :)
Me gusta ese fin del mundo.
Un besazooo
Un viaje pasado por agua... pero feliz. Y al final, tus yeguas. Abrazos
Te he imaginado perdida, desorientada, buscando afanosa la salida del bosque de los 100 m2, azorada, nerviosa,... y, finalmente, sonriendo, porque la aventura había sucedido en un sueño, junto al fuego y te había despertado el crepitar de un tronco y el ruido del libro que cae del regazo al suelo.
Un beso.
A mí me gusta hacer esos paseos a pié.
Pero sin saber por qué, perderme cuando voy con el coche me aterra.
Procuro llevar siempre todo lo necesario para sentirme segura.
Entonces es cuando disfruto el paisaje y me integro en él.
Qué bien me siento en ese territoro que es el habitáculo de mi coche.
No, no soy antimóvil.
El móvil me sirve para estar en contacto con los seres que quiero y necesito.
Eres dulce escribiendo Mª Jesús.
Escolliches mal día para facer unha viaxe, pero o importante é que todo saíse ben e merecese a pena.
Un hermoso viaje sin rumbo, como la vida misma. Me gustan esa manera de viajar y esa manera de contarlo. Un saludo.
Justo cuando llegué a este punto en la lectura:
"Un poso de miedo en el fondo del corazón...si tengo una avería, yo que soy antimóvil, me quedo un mes allí."
Estaba pensando, "que te apuestas Genín a que iba sin movil"
Para los viajes te puede salvar de un apuro, a ti o a otros, imagínate un accidente, un infartito...jajaja
Besitos y salud
Hola María Jesús...que lindos nombres :)
Las aventuras están tan cercas y toda la belleza también.
Tu si sabes disfrutar de la vida.
Lola Cienfuegos
Con qué gusto me hubiera "perdido" yo ayer contigo, por esos caminos... para encontrarme en ese espacio tan poco explorado, en esas yeguas, y en esa guía experta en aventuras del alma...
Un beso.
A MI tampoco me hubiera hecho nada de gracia aunque al final encontraste a donde querias llegar...
Estupendo
todo un acierto acompañar al margen las imágenes...
así que viajamos contigo, en diferido, pero ahí que andamos, encochados, lluvia a favor...
llévate el móvil, para la próxima...
agradecido,
besos,
òscar.
Con lo que me gusta la lluvia.......... No descuides viajar sin un medio de contacto ( móvil ) que nunca se sabe, Marisú.
Esa mezcla de placer y temor es muy sugerente, querida amiga. Tienes razón, a veces no necesita una irse al fin del mundo para tener una pequeña aventura. Preciosas las fotos. Besos.
La naturaleza tiene sus propios medios de subsistencia, para qué romper esa paz con el ruido de un móvil?
Preciosa aventura, dan ganas de acompañarte.
Un abrazo.
Ai, esas estradas nosas! A de medos que nelas levamos pasado
Precioso paseo, esa naturaleza nuestra tan dada a esos paseos.
Muchos besos.
SAra
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