Hela ahí, la recogida de tomates de hoy, porque llevaba varios días dedicada a otras cosas (a compadecerme de mi misma, a "celebrar" el otoño y, sin darme cuenta, a sufrir el ligero dolor de estómago que se manifiesta indefectiblemente en primavera y otoño, como un anuncio de cambio de estación y que, a pesar de ser repetitivo, no se me hace evidente a hasta que me siento ante mi misma y me digo " A ver, tu, triste, ¿qué demonios te pasa?" Y es entonces cuando me doy cuenta).
Y, sabido el por qué de la melancolía, me dedico a la vida cotidiana que tan feliz me hace en cualquier estación del año. Y tantas lecciones me da.
Porque, podemos pasarnos la vida pidiendo igualdad...¿Los veis? Hay seis clases diferentes de tomates. Su forma externa es diferente y, al abrirlos también son distintos. Los veis en ese plato (solamente tres clases, que mi estómago no me permite más, siendo eso solamente el acompañamiento). Y su sabor... su sabor es tan distinto como puedan serlo una cigala y una nécora: las dos saben a mar, pero solo eso las iguala.
Dejemos de pedir igualdad: nunca seremos iguales. Pidamos respeto a la diferencia, amor a la diversidad. Y sentémonos a saborearla.

30 comentarios:
Pienso lo mismo Mº Jesús, repeto y amemos la diversidad. Me gustan todas las clases de tus tomates.(La naturaleza es sabia)
bicos
No podría estar más de acuerdo contigo, María Jesús, lo de la igualdad es una trola gordísima que nos intentan colar, con mayor o menor éxito. El símil tomatero me ha gustado especialmente, sobre todo teniendo en cuenta que mis padres están en la misma tesitura que tú [sondeando sus tomateras para recoger los preciados frutos], y ya por no hablar de los tipos de pimientos. ¿Qué iba a ser de mí si todos los pimientos fueran iguales y no existieran, digamos, los pimientos de padrón? No lo quiero ni pensar.
Un beso.
María, tu comunión con la naturaleza te hace ver con una claridad soberana lo que a un filósofo le lleva doscientas páginas (y ningún tomate). Siempre admiré esa capacidad innata de captar lo elemental en lo cotidiano. Porque ahí está, no en otra parte. Ningún tomate es igual a otro y todos merecen el mismo respeto. Todos han sido fotografiados. Todos están presentes. En una clase sobre la igualdad, a los niños debieran mostrarle esta roja y certera entrada tuya. Besos, muchos.
María Jesús, ¿qué haces con tantos tomates?. Uf, además del amor por la naturaleza, la profesión y algunas cosas más tenemos en común el dolor de estómago. Yo estoy a base de Omeprazol.
Me gustó tu reflexión y la comparto.
Te mando un fuerte abrazo
Conchi
Qué pinta más rica tienen esos tomates, con lo que a mí me gustan! en ensalada, en salsa ó en bocata con jamón ummm... Y siempre acabo comprando unos malísimos del Eroski por falta de tiempo, qué desastre! Sabes? A mi, esta época me encanta, cuando empieza a "refrescar" y haces "cambio de armario" y mil planes para empezar proyectos. Será que tantos años como estudiante han hecho que sienta más el inicio ahora que no en enero, en fin... Viva la diversidad tomatera! je, je... Muchos besitos.
'Dejemos de pedir igualdad: nunca seremos iguales. Pidamos respeto a la diferencia, amor a la diversidad. Y sentémonos a saborearla.'
Irremediablemente de acuerdo porque no puede ser de otra forma.
ñam...ñam...ñam;he dejado algo para los demás
Yo pido respeto y un par de tomates de esos, mmmmmmmm :D
Te leo por primera vez y primer post y me encanta. Muy buena tu perspectiva de la igualdad, la comparto plenamente.
Me encantaría tu ensalada de tomates diversos con diferentes gotas de aceite y algunos brillantes granos de sal divesas.
Saludos.
Pedimos igualdad de oportunidades querida María Jesús. Imagina que tratas de forma desigual a tus tomates, a unos les atiendes y a otros los descuidas. A ese diferencia de trato nos referimos cuando decimos que queremos igualdad.
La diversidad y el respeto son su complemento.
Como siempre me ha encantado tu entrada. Un beso
Apoyo tu propuesta y envidio tus tomates.
¿Quién habla del jamón habiendo tomates?
Bueno para gustos, colores.
Para mí, el tomate con sal y hummmmmmmmmmm.
Se antes admiraba a súa vida na granxa, agora é xa o summum: comer un os tomates que un día plantara debe ser un dos grandes praceres da vida.
Se eu tivese unha horta teña por certo que plantaría tomates, e se fose algo máis grande, tería sen dúbida unha figueira.
Sin duda amiga.
Un beso
Natacha
Yo también apoyo la propuesta. Hermosos tomates. No sé cómo estarán de sabor, pero los tomates canarios tienen también mucha fama (de buenos, claro). Abrazos
¿Igualdad? ¿Para qué? Ni siquiera dos gotas de agua son iguales, aunque lo parezcan. Y la genética nos dice que la igualdad conduce a la degeneración y, finalmente, a la desaparición de la especie. Así que ¡viva la diversidad! La diversidad nos enriquecea todos. Otra cosa, como recuerda Carmen, es la igualdad en derechos y oportunidades: todos los tomates tienen derecho al riego y al abono, eso si.
Un beso.
Que aburrido se fósemos todos iguais, co fermosa que é a variedade
Que cosas mas ricasssssss
Mi preferido el tomate "perita", pero todos me encantannnnn!!!!
No te rías pero por problemas de salud me piden que los pele, así que los paso levemente por agua caliente.
En el jardincito pongo los "cherry" porque es una mata pequeña, no digas nada pero esos si me los como con piel ja ja.
Bueno te adentras en el otoño, a mi me gusta esa época dorada, que me permite disfrutar de la naturaleza con tranquilidad sin los grandes calores.
Además es propicia para buscar en librerías aquellos ejemplares que disfrutaré en el invierno.
Es sabio lo que explicas que aunque diferentes formas son todos tomates y cumplen funciones similares, diveros pero iguales.
Lástima que los seres humanos no miran mas la naturaleza no????
Cariños
Hola Mª Jesus
Creo que nos hemos equivocado a la hora pedir, dejémonos de pedir igualdad y pidamos respeto y amor, me gusta la variedad, lo repetitivo aburre.
Esos tomates tienen una pinta que no veas, con un poquito de sal, orégano y un chorrito de aceite de oliva, podría ser un vicio diferente.
Besos.
Ay madre! que pinta que tienen! claro que celebro la diversidad contigo.
¿Sabés que los tomamtes son mis fieles compañeros de trabajo? aunque yo les hago muchas putadas...todo por la ciencia...
En primavera y otoño debo medicarme y este año todavía no he comenzado, pues mi estomago esta perfecto, resultado, supongo, de tantos tomates que acompañan mi alimentación en dieta para perder los kilos ganados con las cervecitas del verano.
¡¡¡Mmmmmmm!!! ¡¡¡Cuanto envidio tu huerta ¡!!
Lo de la igualdad es una utopía.
Mil biquiños.
(muxica)
Preciosa entrada y una magnífica lección... todos son tomates, pero distintas variedades... ¡Me ha encantado la metáfora! Un abrazo y a disfrutar del otoño
¡Bien por la metáfora!
¡Viva la diferencia!
Que curioso lo de tu estómago, solo en Primavera y Otoño...curioso.
Besos y salud
¡¡Esoooo, muy bien!!, que vivan las desigualdades. De otra forma sería todo muy monótono y aburrido, ¿no?
Mira, querida amiga, al parecer todos sufrimos un poco los cambios de estaciones... el tema está en cómo nos toma. Por eso lo mejor es estar con las ganas al tope, entonces nada nos hará mella... sí, ya sabemos, decirlo es muy fácil pero hacerlo es otra cosa, jaja.
Desde aquí te mandamos un abrazote y un beso enorme, porque te queremos, así de simple.
Yo no quiero ser igual que nadie, yo quiero tener derechos y obligaciones equiparables, pero no se puede globalizar también a las personas.
Efectivamente, la riqueza está en la pluralidad. Si fuéramos todos iguales !menudo aburrimiento!.
Por cierto María Jesús, !quién me diera pillar uno de esos tomates recien sacados de la tierra! jaja.
Un beso grande.
Que pinta y que sabor tienen que tener esos tomates!!!
Eso me gusta, AÚPA la diversidad.
Saludos
No hay cosa más cierta...
Luchar por igualdad en un mundo donde todos queremos el derecho a ser diferentes me parece un poco incongruente...
Mi madre algun día me dijo que le era imposible amarnos a sus tres hijos de igual manera pero que también la pondría en un dilema si le preguntara a quien quiere más, pues "es de las pocas respuestas que no tengo ni quisiera tener".
Mentalicémonos, ni ha habido, ni hay, ni la habrá, por la sencilla razón, que siempre existirán; clases sociales, inteligencias distintas..., y tomates distintos.
Qué envidia de cosecha.
Tú, si que me encantas cómo te explicas.
Un abrazo
Es cierto lo que comentas en esta entrada.
Solo desde la tolerancia, el respeto y el conocimiento de la diversidad se conseguirá la justicia.
Un abrazo.
y claro que tienes razon.. igualdad no va a ver nunca.... ni entre hermano no somos iguales... y en todas las cosas seremos siempre diferentes... Gracias a Dios no hay otro como yo y yo no soy igual a otro... se entiende? jajaja
Saludos
www.AristidesEchauri.Com
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