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martes, 26 de agosto de 2008

Para José Enrique y la cuentista contrabandista

Cómo me gusta que hayais tenido esos "malentendidos", para que no siempre parezca que son los inocentes los que no comprenden...vosotros, que no decís "milana bonita", ni habeis visto una milana en vuestra vida, ni siquiera la diferenciais de un milano, porque lleva las pilas en el interior, pegadas al esternón (y no es broma, como saben las amas de casa de antes y las de ahora no, porque ya compran el pollo limpio), habeis caído como pardillos.
Y me pregunto qué pensarán los otros visitantes de tanta disquisición filosófico-festiva-consanguínea...
Nacho, te necesitamos para poner un poco de orden en tanta locura (qué derroche de amor), que cantaría Ana Belén.
Hoy, como habeis sido buenos, os voy a contar otro malentendido, pero que , debido a su ortografía, no hay forma de no comprender. Un malentendido para inocentes, vaya...:
Mi hermana la mayor vivió un tiempo en Pamplona. Su casa siempre estuvo abierta para la familia y, allá me fuí yo a pasar un mes o dos...
Mi hermana siempre fue una mujer creyente hasta la inocencia y tuvo seis hijos. Entre ellos dos niñas preciosas a quienes llamábamos Coché y Paloma. Coché era una niña trigueña, con el pelo rizado y unos ojos tan grandes y bonitos que parecía que por ellos entraba y asombraba el mundo (hoy, por todo lo que entra por esos ojos y toda la magia que su cabeza interpreta, tiene un libro publicado y un importante premio por un cuento). Paloma era una niña rubia, con los ojos claros y que llamaba la atención por la calle. Yendo yo un día con ellas de paseo por Pamplona, nos encontramos con alguien y nos paramos a hablar. No recuerdo qué dijo Paloma, pero la persona con la que hablábamos dijo "¡ qué majica! ".
No sé cuántas cosas crearía, imaginaría y soñaría aquella cabeza de pelo rizado, en el camino de vuelta. Sé que cuando llegamos a casa, me dijo : "Mª Jesús,¿ es verdad que Paloma es mágica?.

jueves, 21 de agosto de 2008

Porque aún no estaba Aído

Aún no era ministra la señora Aído y aún no sabíamos que había que decir pobro y pobra, en vez de pobre; infelizo e infeliza en vez de infeliz ; inocento e inocenta en vez de inocente. Si lo hubiéramos sabido, como ahora lo sabemos, este malentendido no se hubiera producido nunca. Claro que ,desgraciadamente para nosotros, nos hubiéramos perdido los denuestos maravillosamente escritos de don Arturo Pérez Reverte en "El Semanal", contra tanta estulticia y estulticio...
Pido perdón al Bicho, porque voy a contar una histora de familia, que a nadie interesa, porque mi familia no es famosa. Pido perdón al interesado, porque hoy, que es un hombre serio, ésto le parecerá una tontería.
Pero, después de las disculpa y, simplemente porque me divierte, ahí va.
Después del nacimiento del primo Genito y el segundo Genito, nació Sabela. Evidentemente, después de dos hombres, todo el mundo quedó encantado con la niña y todo, de alguna forma, giraba a su alrededor. (Independientemente de que era preciosa, claro). Segundo estaba interesadísimo ante aquello, no solo porque había roto la rutina, sino porque él, al contrario que Primo, nunca había vivido una experiencia similar.
Llegó la hora del baño; allí estaba Segundo, sin perder detalle. Y, de repente, habituado a las protuberancias propias y de su hermano, alucinando dijo "no tiene pinchiño"...
La abuela dijo "pobre..." y él dijo: "Sí, pobre".

lunes, 18 de agosto de 2008

Pero, hoy es otro día

El seis de agosto publiqué el primer malentendido. Abel y la bombilla.
El de hoy va de animales.
Hace muchos años, en mis primeros pasos como miembro de la aldea, decidí probar a tener animales de granja. Ya tenía perros y caballos, pero no sabía nada del comportamiento de otros. Como no me gustan las gallinas, decidí comprar ocas, por su fama de defensoras (ellas fueron las que avisaron al Capitolio de la invasión de los bárbaros). Pensé para ellas los nombres que me parecieron más adecuados y decidí como apropiados Ocaso, Ocarina, Loquita (la oquita), Loquito y TanoKa ( que era un jugador de baloncesto del Joventut de Badalona y porque fué la última que tuve, pero aunque era pequeña era Tan Oka como las demás). Su historia no fué demasiado próspera, aún cuando yo hice verdaderos esfuerzos para que lo fuera. La primera (quizá en honor a su nombre) en sucumbir, fué Ocaso, víctima del perro de un vecino, en un paseo que hicimos Víctor y yo hasta el estanque en el que tengo las carpas y a donde quise llevarlas para darles la alegría de que pudiesen disfrutar del agua...como la finca estaba abierta, de repente y como una flecha, vimos precipitarse sobre ella, sin poder evitarlo, un perro. Detrás venían los dueños, pero tampoco ellos pudieron hacer nada. La enterramos con cierta solemnidad...Varios años después, todas fueron sucumbiendo de forma similar, pero ninguna nos dió tanta pena, porque las otras ya eran grandes, eran muy agresivas y sabían defenderse.
El caso es que cuando las compré, eran muy pequeñitas. Y es cierto que siguen, como si fuera su madre, la primera cosa que ven. Yo había visto en la tele un reportaje en el que seguían a una bicicleta, pero siempre pensé que tendría truco...Y de repente las vi, detrás de mi, como si yo fuera mamá oca...En principio, seguían a cualquier persona, supongo que imaginando que mamá eran dos pies que se movían, porque eran tan pequeñas que no alcanzaban a ver más arriba... Yo me escondía detrás de un árbol y allí se quedaban, pensando que era yo. Como me daba pena que echaran de menos a "mamá", fuí llenando el espacio de cosas a las que ellas pudieran acercarse y se sintieran seguras; y lo que más a mano tenía eran sillas, así que puse tres o cuatro, por el recinto adelante. En una ocasión vino Marina, una chica encantadora, profesora de inglés, amiga de mi hermana pequeña, a pasar la tarde en Paradela. Le enseñé las ocas y me preguntó porqué había tantas sillas. Contesté:
-"Es que las ocas creen que son personas"
Y Marina preguntó.
-"¿Y se sientan?".
Tardé un rato en comprender la pregunta...

miércoles, 6 de agosto de 2008

La búsqueda del equilibrio

No echo de menos los tiempos en que estaba segura de mi misma. Porque no sé dónde el idealismo se transforma en fanatismo y todos los fanatismos me dan miedo; incluso ese fanatismo del converso, que ha dejado de fumar y, desde ese momento, nadie puede encender un pitillo..
Yo llevo veinte años sin hacerlo y hoy es el día que persigo el humo, aspirando por la nariz, cuando alguien fuma a mi lado. Y, cada día, al levantarme, he de decirme "hoy no fumo", porque solo soy capaz de proponérmelo a corto plazo.
Y me causa estupor que los tertulianos de la tele, de cualquier cosa (da igual política, que opinión, que corazón) defiendan siempre una sola postura. Supongo que el truco está en que jamás escuchan la opinión del otro: mientras el otro habla, están preparando su siguiente argumento.
Y que conste que me gusta que la gente se apasione con las ideas y las defienda, si no fuese así, el mundo sería un aburrimiento; pero siempre tengo la impresión de que no escuchan por miedo a ser convencidos.
He cambiado tantas veces de opinión sobre las cosas, que he llegado a la conclusión de que lo absoluto no existe. Verdades como puños sobre el comportamiento, teorías políticas clarísimas,
opiniones sobre lo divino y lo humano se me han ido al traste sin que me haya enterado demasiado: un buen día me desperté y era otra. ( En castellano se dice enajenarse; en gallego, allearse, aqueloutrase, tolear).Soy una víctima de la interacción.
Mariana ha escrito para mi en su blog, me regala canciones y poemas. Pero son canciones y poemas de otros, yo prefiero que Mariana escriba a Mariana o que me diga que entiende en la canción y el poema...porque, ante la misma lectura, cada uno entendemos una cosa...no hay más que leer las opiniones de la gente que comenta en los blogs: todas nos enriquecen, porque cada uno leyó con sus ojos y su inteligencia. Y, porque como dijo el Zorro :la palabra es fuente de malentendidos:
Hace muchos años, Abel se fué a pasar unos días con su abuela. Era muy curioso o quizás estaba aburrido y buscó en qué entretenerse. Encontró la caja de costura de la abuela (la que seguro no tiene la Chuqui). En ella (eran otros tiempos en que todo se reciclaba) la abuela guardaba una bombilla, que usaba para zurcir los calcetines, porque la aguja se deslizaba muy bien sobre el cristal, mejor que sobre los huevos de madera que se vendían a tal efecto; Abel preguntó : "abuela,¿para qué es esta bombilla?" ;la abuela respondió "para coser". Siguieron, cada uno a lo suyo. Pasó el tiempo. Volvió Abel con sus padres. Un día se fundió un bombilla en su casa; su padre la cambió y, cuando iba a tirarla a la basura, Abel le dijo " papá, no la tires, que te la cose la abuela"