viernes, 22 de agosto de 2008
Víspera de descanso
Mentira parece que un país con cerebros semejantes tenga siempre tan malos gobernantes. Y luego dirán que tenemos lo que nos merecemos, olvidando el "que buen vasallo si hobiera buen señor" que decían del Cid.
He estado releyendo y comprobando que lo que había nacido como la "crónica de una aldea olvidada" , se ha transformado en "Memorias de una mujer vulgar" ( y que me perdonen los dos grandes a los que parafraseo, que él y ella merecen toda mi admiración), pero creo que me estoy divirtiendo y aunque no sale solamente Paradela, ni es lo que más sale, al menos alguna gente ha oído hablar por primera vez de ella. Y, además, he decidido que a la aldea le haré, para ella sola, una página "güé", cueste lo que cueste.
Le pondré varias secciones: La aldea; sus calles; vecinos; entorno; parroquia; ayuntamiento; construcciones; agricultura; ganadería ; leyendas; monte comunal; historia.
Si alguno de los comentaristas habituales tiene alguna idea, por favor, comentádmela.
Hace varios meses, la Consellería de Política Lingüística de la Xunta de Galicia, le concedió a la Asociación de Vecinos del pueblo, tras mi solicitud, una ayuda de 1.771 euros, para la recuperación de los nombres originales de los caminos y los espacios. Dicha subvención tiene que ser justificada antes del finales de octubre, pero todavía nadie comenzó a hacer nada. Y lo malo no es solamente que perdamos la ayuda, lo peor es que si, después de concedida, no la utilizamos, posteriormente no podremos pedir nada, en castigo justo a nuestra desidia. Pues, si no hay quién lo haga, lo haré yo, que para eso fuí quien solicitó esa ayuda, en recuerdo a Elena Arnaiz, impulsora de la idea de rotular las calles.
Y luego, trataré de hacer el resto.
Ayer fué un día de recorrido por los blogs. Muchos se hicieron eco del terrible accidente. Todos, consternados. Dos, especialmente me llamaron la atención. Los dos contra la prensa.
Uno de ellos, criticando la parcialidad de los periódicos y otro criticando la morbosidad de los periodistas. Estoy de acuerdo con ambos. Cuando suceden cosas tan graves pienso, sinceramente que el deber de los periodistas es averiguar las causas e informar de manera imparcial. El dolor hay que respetarlo y manifestarlo, pero sin hacer entrevistas a personas que lo único que desean es que los dejen en paz.
Pero, supongo, no todos pensamos igual.
jueves, 21 de agosto de 2008
Porque aún no estaba Aído
Pido perdón al Bicho, porque voy a contar una histora de familia, que a nadie interesa, porque mi familia no es famosa. Pido perdón al interesado, porque hoy, que es un hombre serio, ésto le parecerá una tontería.
Pero, después de las disculpa y, simplemente porque me divierte, ahí va.
Después del nacimiento del primo Genito y el segundo Genito, nació Sabela. Evidentemente, después de dos hombres, todo el mundo quedó encantado con la niña y todo, de alguna forma, giraba a su alrededor. (Independientemente de que era preciosa, claro). Segundo estaba interesadísimo ante aquello, no solo porque había roto la rutina, sino porque él, al contrario que Primo, nunca había vivido una experiencia similar.
Llegó la hora del baño; allí estaba Segundo, sin perder detalle. Y, de repente, habituado a las protuberancias propias y de su hermano, alucinando dijo "no tiene pinchiño"...
La abuela dijo "pobre..." y él dijo: "Sí, pobre".
miércoles, 20 de agosto de 2008
Feria en La Cañiza
Y hoy, me lo demostró Marina.
Dicen que los gallegos tenemos retranca, yo creo que algunos son sutiles.
Acababa yo de traer el tractorcito de hierba cotidiano, cerré la puerta y, cuando estaba guardando la llave, oí que me llamaban. Era Marina, la que me regala frutos del campo, la que me ayuda en todas las tareas, la madre de Milo y mujer de Manolo. Me contó que iba a buscar piñas; me ofrecí a ayudarla, pero me dijo "non paga a pena" y nos pusimos de conversación.
Cuando me di cuenta, habían pasado tres horas, tantas cosas me contó.
Entre otras me habló de la fista de Vilar, donde vive un hermano suyo y donde fueron a comer y se juntaron muchísimos. Me contó que su marido había dicho:
"Eu, a miña Marina, quérolle moito. A pena máis grande que teño e que algún día poida quedar viuda".
martes, 19 de agosto de 2008
Entre la filosofiíta y la historieta
He vuelto a Macondo. Me he encontrado de nuevo con Aureliano y con Úrsula, con Amaranta, con José Arcadio, con Melquíades...He vuelto a encontrar a Ulises y a Penélope; el imposible regreso a Ítaca, el eterno tejer y destejer. Yo, como todos ellos, tejiendo mi mortaja de historias,(¿qué más da si son peces, mortajas, telas o memorias de otro tiempo, de otros niños, de otras personas que hoy ya no son aquellas, ya no somos aquellas?). Inocente Homero, queriendo hacernos creer que los perros no cambian y siempre recuerdan la esencia de su dueño: también a ellos los años los pulen, los arrugan, los curten, los endurecen, los enternecen. Los años y las historias; las buenas y las malas historias.
Y, de repente, me di cuenta de todos mis años : Cada cosa que leo me recuerda otras cosas que he leído o que he sentido antes; que he visto o que he vivido antes...Ejemplo tonto: Ayer, en mi recorrido por los blogs que me gustan, entré en el de Pedro. Y Pedro, en un alarde de ingenio, había hecho una entrada en la que mezcló la creatividad de una historia simpática, con una estupenda receta de cocina ( que probaré cualquier día). En los comentarios, unos aplauden la historia y otros la receta (aunque todos coincidirían seguramente en aplaudir ambas cosas). Yo me quedé con el título: hace ya muchos años, en la última página de la revista "La Codorniz", había dos secciones que me encantaban .Una era "El damero maldito" (que solo fuí capaz de completar una o dos veces, así de maldito era) y otra "Tiemble después de haber reído". Ambas dormían en la memoria de mi juventud y ayer las despertó Pedro. Y sentí hacia él la ternura que se siente hacia alguien que ha leído en el mismo tiempo que tu (aunque con distinta edad, que soy mayor que él), aquellos "encajes de bolillos" que tenían que hacer los humoristas para reirse de Franco...
"Parte metereológico. Reina en toda España un fresco general, procedente del Noroeste".
lunes, 18 de agosto de 2008
Pero, hoy es otro día
El de hoy va de animales.
Hace muchos años, en mis primeros pasos como miembro de la aldea, decidí probar a tener animales de granja. Ya tenía perros y caballos, pero no sabía nada del comportamiento de otros. Como no me gustan las gallinas, decidí comprar ocas, por su fama de defensoras (ellas fueron las que avisaron al Capitolio de la invasión de los bárbaros). Pensé para ellas los nombres que me parecieron más adecuados y decidí como apropiados Ocaso, Ocarina, Loquita (la oquita), Loquito y TanoKa ( que era un jugador de baloncesto del Joventut de Badalona y porque fué la última que tuve, pero aunque era pequeña era Tan Oka como las demás). Su historia no fué demasiado próspera, aún cuando yo hice verdaderos esfuerzos para que lo fuera. La primera (quizá en honor a su nombre) en sucumbir, fué Ocaso, víctima del perro de un vecino, en un paseo que hicimos Víctor y yo hasta el estanque en el que tengo las carpas y a donde quise llevarlas para darles la alegría de que pudiesen disfrutar del agua...como la finca estaba abierta, de repente y como una flecha, vimos precipitarse sobre ella, sin poder evitarlo, un perro. Detrás venían los dueños, pero tampoco ellos pudieron hacer nada. La enterramos con cierta solemnidad...Varios años después, todas fueron sucumbiendo de forma similar, pero ninguna nos dió tanta pena, porque las otras ya eran grandes, eran muy agresivas y sabían defenderse.
El caso es que cuando las compré, eran muy pequeñitas. Y es cierto que siguen, como si fuera su madre, la primera cosa que ven. Yo había visto en la tele un reportaje en el que seguían a una bicicleta, pero siempre pensé que tendría truco...Y de repente las vi, detrás de mi, como si yo fuera mamá oca...En principio, seguían a cualquier persona, supongo que imaginando que mamá eran dos pies que se movían, porque eran tan pequeñas que no alcanzaban a ver más arriba... Yo me escondía detrás de un árbol y allí se quedaban, pensando que era yo. Como me daba pena que echaran de menos a "mamá", fuí llenando el espacio de cosas a las que ellas pudieran acercarse y se sintieran seguras; y lo que más a mano tenía eran sillas, así que puse tres o cuatro, por el recinto adelante. En una ocasión vino Marina, una chica encantadora, profesora de inglés, amiga de mi hermana pequeña, a pasar la tarde en Paradela. Le enseñé las ocas y me preguntó porqué había tantas sillas. Contesté:
-"Es que las ocas creen que son personas"
Y Marina preguntó.
-"¿Y se sientan?".
Tardé un rato en comprender la pregunta...
Las miserias del vecindario
jueves, 14 de agosto de 2008
Las fotos del segundo y la cuarta.

Al fin, el pelo rubio de Segundo, la formalidad de Segundo, su amor al deporte, sus ganas de aprender, ahí están.
Seguro que Segundo no tiene esa fotografía de hace casi treinta años (creo que el tiro con arco lo practicábamos en los ochenta) Eran los tiempos en los que a mi me gustaba estar morena y aún no había sido "atacada" por el "air bag"(¿se escribe así). Y eso es en el Vieiro, frente al cementerio nuevo...
Muchas historias hay también del tiro con arco.
Hace más de diez años, los hombres (José Antonio, Abel, Victor y David) se fueron a Vigo a una competición. En Paradela quedamos todas las mujeres: Livia, Montse, Uxía, Xiana y yo.
Era el mes de julio y el tiempo era estupendo. Aprovechamos el día paseando y disfrutando la piscina y al anochecer entramos en casa, cenamos y nos dispusimos a jugar a la canasta, que es un juego que puede durar horas. La idea era trasnochar. Montse había traído una botella de una bebida dulcísima llamada Greisi ( o algo parecido) y, mientras Uxía ( que tendría 13 ó catorce años) y Xiana (de tres o cuatro), jugaban a su aire, felices de no tener que acostarse temprano, nosotras decidimos dar cuenta de la botella de aquel alcohol dulce. Jugamos y bebimos y reímos hasta más o menos las tres de la mañana. Las mayores estábamos bastante alegres y las pequeñas, felices. Y Montse dijo "¿Por qué no nos bañamos? y yo dije "Sí, pero desnudas, que el agua en el cuerpo es una delicia y ahora no nos ven los vecinos".
Nos quedamos calladas pensando en la reacción de Uxía (léase Ushía), en plena adolescencia y con el deseo de intimidad y la vergüenza que todos los adolescentes tienen, por si no quería. Pero ella dijo, enseguida, "sí, sí, vamos". Quedamos todas contentas , hasta que Xiana, con sus tres años dijo "Si si, voy a desnudarme yo para que me veais todas"...

