Cuando el pasado domingo vinieron Sonia y Nacho a presentarnos a sus pequeñitos, también vino mi hermana Sisa (que ejerce de abuela), la segunda en edad de mis hermanas y con la que compré la casa de La Cañiza. La casa y sus cajones.
Y en ellos van apareciendo joyitas que Sisa reparte y da a cada cual.
Esas fotos son testimonio de hace muchos años. Con Uxía pequeñita y mi hermana pequeña con unas enigmáticas y profundas miradas, que José Antonio, mi cuñado (D.E.P.), supo captar.
Veo, no solamente las personas queridas que aparecen, sino cada rincón de la casa amada y otras personas que entonces llenaban nuestras vidas y hoy no están.
Y me reconozco en esa mano de la izquierda, sé lo quue guarda mi hermana y por qué se ríe (Uxía ya ha quedado, con un pañal limpito durmiendo en la habitación de la que se ve la cortina)
Y veo esa mirada de atención contenida de Abel niño, hoy tan hombre y tan bueno.
Dos años más tarde, la misma Uxía, ya sin pañal,
celebra la vida.
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sábado, 9 de noviembre de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
El placer de contar aventuras
Abel, el dueño de esa maravillosa sonrisa permanente, hace triatlon, un durísimo deporte que consiste en nadar, correr y andar en bicicleta.
Como en invierno hace demasiado frío, solamente hacen dos deportes , aunque los terrenos por los que se circula están tan embarrados que la natación va incrustada en los otros dos.
El pasado domingo participó con el número 34. Se fué con dos amigos, hicieron más de cincuenta kilómetros en bici, la correspondiente carrera a pié y a las dos y media ya estaba en Paradela, con hambre de lobo y cosas que contar.
Y nos habló de lo bien que se sentía por haber terminado el recorrido y lo mal que lo había pasado en ambas pruebas, en las que se puso de barro hasta las cejas.
Y dijo también que, mientras se duchaban y se contaban mutuamente su aventura y sufrimiento, uno de ellos dijo: "lo peor es que al llegar a casa tengo que decir que todo fué genial, porque si cuento lo mal que lo pasé, mi mujer me pone verde por haber venido".
Y pensé que el placer no es solo la peripecia, sino la posibilidad de presumir de ella y compartirla.
Y recordé la frase de Mario Puzo "La fuerza de una familia, como la fuerza de un ejército, se funda en su mutua lealtad."
Como en invierno hace demasiado frío, solamente hacen dos deportes , aunque los terrenos por los que se circula están tan embarrados que la natación va incrustada en los otros dos.
El pasado domingo participó con el número 34. Se fué con dos amigos, hicieron más de cincuenta kilómetros en bici, la correspondiente carrera a pié y a las dos y media ya estaba en Paradela, con hambre de lobo y cosas que contar.
Y nos habló de lo bien que se sentía por haber terminado el recorrido y lo mal que lo había pasado en ambas pruebas, en las que se puso de barro hasta las cejas.
Y dijo también que, mientras se duchaban y se contaban mutuamente su aventura y sufrimiento, uno de ellos dijo: "lo peor es que al llegar a casa tengo que decir que todo fué genial, porque si cuento lo mal que lo pasé, mi mujer me pone verde por haber venido".
Y pensé que el placer no es solo la peripecia, sino la posibilidad de presumir de ella y compartirla.
Y recordé la frase de Mario Puzo "La fuerza de una familia, como la fuerza de un ejército, se funda en su mutua lealtad."
miércoles, 16 de noviembre de 2011
¡Cómo han crecido!
Hace ya muchos años yo pasaba las vacaciones de navidad en La Cañiza y organizaba un nacimiento viviente: a los mayorcitos les enseñaba villancicos
Y los pequeños se vestían de Virgen, San José, pastores y angelitos...la Virgen esa es María, hija de mi hermana segunda.
Y ella es Uxía, de mi hermana pequeña, la que ahora vive en Bristol.
El es Abel, el que habeis visto con el pelo en forma de corazón.
Ahí, ambos, en plena conversación. De ellos siempre os hablo, porque viven en Ourense normalmente.También os hablé de Nacho y Sonia, que tienen la empresa que hace las agendas que os he mandado a algunos. Nacho también es hijo de mi hermana segunda.
Porque tengo dieciseis sobrinos. Y en casa tenemos por cierto que la familia, como la infancia, es la patria del hombre. Por eso nos juntamos (os he puesto fotos en mayo) a comer, en La Cañiza, en honor a la abuela.
En esta última ocasión dos primos estaban hablando.
Uno dijo:-¿te acuerdas cuando yo de pequeño tenía miedo y tu me dabas la mano?
Y el otro respondió: - Sí.
Y sonrieron.
domingo, 18 de octubre de 2009
Dos amores
Sería injusto por mi parte decir eso. Porque hay muchos más amores que esos dos para guardar mi vida. Pero, sí son dos amores que os presento. El de la derecha fue la puerta que se abrió para que un día llegara a Paradela. Porque yo le tenía pánico a los perros hasta que un amigo me regaló al Ten, en una cajita de zapatos (gracias, Miguel).
El de la izquierda es Abel, uno de mis dieciseis sobrinos ( que ya me han dado 14+3 sobrinos nietos). Es hijo de mi hermana la pequeña, a la que yo llevo ocho años. Siempre estuvimos muy cerca, él y yo.
Cuando tenía esa edad que veis, se parecía mucho a mi hermana, salvo en el pelo, porque él es moreno y mi hermana rubia. Yo soy poco dada a los arrebatos de ternura, pero, de vez en cuando le cogía la carita entre mis manos, tapándole el pelo y le decía "Marilicita" ( que es como yo llamaba a mi hermana, aunque no se llame así).
Ya lo veis, eran amigos: los mismos puños, el mismo tirarse en la hierba, los ojos en los ojos y la misma sonrisa.
Descubrí lo que Abel le quería al Ten el día que lo vi taparle con las manos las orejas y decirle bajito: "Marilicita"
viernes, 12 de septiembre de 2008
Monsieur de Sans Foy
En mis viajes a lo largo y ancho de este mundo (premio para el comentarista que primero diga de dónde sale esa frase), es decir, en mis paseos por los múltiples blogs en los que entro, unos por enlaces propios (gracias a bloguer, que funciona como una secretaria perfecta y me los ordena cotidianamente, según su actualización, es decir, más arriba el más reciente, para que pueda leer los comentarios recién hechos), otros por enlaces de enlaces (unos los encuentro en Montxu, otros en Pedro, otros en Mariana, otros en Kaplan...tantos en Gradicela...), he encontrado en ese nombre tan francés una entrada de hace algún tiempo (siempre leo varias, para saber el pensamiento general del autor, que todos nos retratamos en lo que decimos)en la que habla "algo mal" del campo y de sus gentes...la foto de la entrada es de un "paleto", con su boina y su dedo en la nariz...
Hace algún tiempo (concretamente el 7 de agosto) y hacía una entrada en la que hablaba de la permanente búsqueda del equilibrio de los seres humanos. Permanente y difícil.
Y es que, si leemos a los clásicos (fray Luís entre ellos), el campo es un remanso de paz y los campesinos seres nobles y honrados ("un olor fresco y honrado a corazón descubierto", decía Juan Ramón que dejaban "las Carretas") y, ese campo, la verdad, es una licencia poética. Y entonces llegamos los "urbanitas", creyéndonos todo eso y llevamos unas tortas como panes. Y, de repente, descubrimos que la naturaleza también tiene "sus cositas" y que si alimentamos a un animal salvaje, lo estamos tarando, porque dejará de buscarse la comida; y si lo mimamos, no sabrá defenderse de los depredadores. Flaco favor les hacemos. Mis peces lamían mi mano y también lamían las patas de la garza ( y acababan en su estómago). Y los campesinos, hartos de bregar con la tierra y la naturaleza y recibir a cambio un salario ínfimo (la tajada grande se la quedan los intermediarios), son, como tu y como yo buenos y malos, honrados y ladrones, sencillos y retorcidos. Y, lo demás es confundir, como decía Cela "el culo con las témporas"...
Hace ya mucho tiempo, puede que cuarenta años, Paloma, aquella majica Paloma de la que hablé otro día, vino a pasar un verano a La Cañiza. Ella siempre había vivido en ciudades (Vigo, Pamplona, San Sebastián). Eran los tiempos de los Conguitos, (aquel riquísimo cacahuete cubierto de chocolate para el deleite de usted) y también eran los tiempos en que las chuches había que ganárselas, e incluso muchas veces, ganándolas, no se tenían. No como ahora, que la chuche se tiene "por que sí, porque sí, porque sí"(premio al que le ponga música y me diga de que grupo, aunque seguro que gana Mariana). Bien, pues íbamos por el monte, camino del río y, de pronto, Paloma, con los ojos iluminados por el descubrimiento, señalando un montoncito de mierda de conejo dijo:"mira, CONGUITOS".
Lo mismo hacen los poetas. Y nos engañan. Y lo mismo, pero al revés, hace el Monsieur.
Hace algún tiempo (concretamente el 7 de agosto) y hacía una entrada en la que hablaba de la permanente búsqueda del equilibrio de los seres humanos. Permanente y difícil.
Y es que, si leemos a los clásicos (fray Luís entre ellos), el campo es un remanso de paz y los campesinos seres nobles y honrados ("un olor fresco y honrado a corazón descubierto", decía Juan Ramón que dejaban "las Carretas") y, ese campo, la verdad, es una licencia poética. Y entonces llegamos los "urbanitas", creyéndonos todo eso y llevamos unas tortas como panes. Y, de repente, descubrimos que la naturaleza también tiene "sus cositas" y que si alimentamos a un animal salvaje, lo estamos tarando, porque dejará de buscarse la comida; y si lo mimamos, no sabrá defenderse de los depredadores. Flaco favor les hacemos. Mis peces lamían mi mano y también lamían las patas de la garza ( y acababan en su estómago). Y los campesinos, hartos de bregar con la tierra y la naturaleza y recibir a cambio un salario ínfimo (la tajada grande se la quedan los intermediarios), son, como tu y como yo buenos y malos, honrados y ladrones, sencillos y retorcidos. Y, lo demás es confundir, como decía Cela "el culo con las témporas"...
Hace ya mucho tiempo, puede que cuarenta años, Paloma, aquella majica Paloma de la que hablé otro día, vino a pasar un verano a La Cañiza. Ella siempre había vivido en ciudades (Vigo, Pamplona, San Sebastián). Eran los tiempos de los Conguitos, (aquel riquísimo cacahuete cubierto de chocolate para el deleite de usted) y también eran los tiempos en que las chuches había que ganárselas, e incluso muchas veces, ganándolas, no se tenían. No como ahora, que la chuche se tiene "por que sí, porque sí, porque sí"(premio al que le ponga música y me diga de que grupo, aunque seguro que gana Mariana). Bien, pues íbamos por el monte, camino del río y, de pronto, Paloma, con los ojos iluminados por el descubrimiento, señalando un montoncito de mierda de conejo dijo:"mira, CONGUITOS".
Lo mismo hacen los poetas. Y nos engañan. Y lo mismo, pero al revés, hace el Monsieur.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Como si fuera sábado
Haceos a a idea, queridos míos, de que hoy no es lunes y ésto lo escribí el sábado, porque tengo un homenaje pendiente para todos vosotros. Y, si hoy no lo hago, a lo mejor ya no me atrevo a hacerlo nunca.
Porque siempre he sido parca en expresiones cariñosas, siempre he tenido demasiado pudor para expresarme con besos y abrazos (que soy un tojo, vamos) y que tampoco de palabra fui demasiado explícita. Y quiero que sepais que nada de eso demuestra falta de cariño, que os lo tengo y lo tuve desde siempre. ¿Cómo si no hubiera podido atesorar tantos recuerdos de todos y cada uno?...Porque, me sé los chistiños de todos, los que casi todos vosotros habeis olvidado. Y, todas estas entradas de blog, son una manifestación de lo que habitualmente no expreso.
Ahí queda, para que os conste.
Nacho siempre fue un niño muy tiernito. Estoy muy contenta porque la vida le está dando ahora la compañía que se merece, porque su pareja es...aún mejor que él.
Bueno, pues cuando él era pequeñito, nació su hermana María y , de repente, no le quedó más remedio que compartir a su mamá y tener menos"colitos" (va para argentinos y vascos habituales: colo, en Galicia es el equivalente a regazo en castellano, a que alguien te levante en brazos, te acune y etc. Evidentemente, colo es mucho más expresivo, es como si te metieran en un espacio redondo y cálido, formado por letras redondas y cálidas..., mientras regazo es como si te dieran una mojadura...de regar en aumentativo).
De repente, quiso la suerte que se pusiera un poco malito, un catarro de poca importancia, pero que hizo que su madre le diera mimos abundantes. Cuando ya el catarro remitió, su madre le dijo: "Ay, que bien, que ya estás sanito" y él, con miedo a perder lo que había recuperado,carraspeó y dijo "Mamá, ¿ésto es tos?"
Porque siempre he sido parca en expresiones cariñosas, siempre he tenido demasiado pudor para expresarme con besos y abrazos (que soy un tojo, vamos) y que tampoco de palabra fui demasiado explícita. Y quiero que sepais que nada de eso demuestra falta de cariño, que os lo tengo y lo tuve desde siempre. ¿Cómo si no hubiera podido atesorar tantos recuerdos de todos y cada uno?...Porque, me sé los chistiños de todos, los que casi todos vosotros habeis olvidado. Y, todas estas entradas de blog, son una manifestación de lo que habitualmente no expreso.
Ahí queda, para que os conste.
Nacho siempre fue un niño muy tiernito. Estoy muy contenta porque la vida le está dando ahora la compañía que se merece, porque su pareja es...aún mejor que él.
Bueno, pues cuando él era pequeñito, nació su hermana María y , de repente, no le quedó más remedio que compartir a su mamá y tener menos"colitos" (va para argentinos y vascos habituales: colo, en Galicia es el equivalente a regazo en castellano, a que alguien te levante en brazos, te acune y etc. Evidentemente, colo es mucho más expresivo, es como si te metieran en un espacio redondo y cálido, formado por letras redondas y cálidas..., mientras regazo es como si te dieran una mojadura...de regar en aumentativo).
De repente, quiso la suerte que se pusiera un poco malito, un catarro de poca importancia, pero que hizo que su madre le diera mimos abundantes. Cuando ya el catarro remitió, su madre le dijo: "Ay, que bien, que ya estás sanito" y él, con miedo a perder lo que había recuperado,carraspeó y dijo "Mamá, ¿ésto es tos?"
viernes, 5 de septiembre de 2008
La más cordera
Ayer hablé de Añiño, al que fuí a visitar por la mañana y ya está como un reloj, aunque, para evitar males mayores, no lo dejaron ir a la granja.
Por lo tanto, hoy no hubo desfile.
Por cierto, me recuerda Montxu, un vasco de Bilbo, que en la ciudad no tiene la suerte de ver esos desfiles...¡Quién me diera a mi en la aldea un museo como el que tu tienes en tu ciudad!...
Vayámonos conformando cada uno con lo que tenemos, porque, como dicen en mi tierra "eche o que hai"..., disfrutémoslo.
Pues, creo que en todas las casas, en todas las familias hay alguien más tierno que los demás "un cordero","una cordera", que sufre o disfruta con más intensidad que el resto de la familia. En nuestro caso, la " cordera " es mi hermana la mayor, cuya felicidad dependía de las cosas más sencillas: "abuela, si me das ese pañuelo soy feliz", "bueno, hija, pues si de eso depende tu felicidad, toma"; un pañuelo, un corcho, un cromo o una botella, cualquier cosa. Pero, ay, que también cualquier cosa la hacía sentirse profundamente desgraciada...:
Siendo pequeñita fué a pasar una temporadita a casa de la abuela (no sé por qué motivo), de nuestra abuela de Villagarcía. Echaba muchísimo de menos a papá y mamá, por aquel entonces, sobretodo a mamá. Debió sentirse la niña más desgaciada de este mundo, hasta que mi madre fué a Villagarcía. Desde el momento en que llegó, se agarró a su falda y, por miedo a perder la felicidad recuperada, no se volvió a soltar.
Llegado un momento, mi madre tuvo que ir al baño, pero ella no soltó la falda. Mi madre, por pudor, se dió la vuelta y ella, tocándole el culo dijo :"mamá, ¿estás ahí?"
Y, la cordera, aún no ha dejado de ser niña...
Por lo tanto, hoy no hubo desfile.
Por cierto, me recuerda Montxu, un vasco de Bilbo, que en la ciudad no tiene la suerte de ver esos desfiles...¡Quién me diera a mi en la aldea un museo como el que tu tienes en tu ciudad!...
Vayámonos conformando cada uno con lo que tenemos, porque, como dicen en mi tierra "eche o que hai"..., disfrutémoslo.
Pues, creo que en todas las casas, en todas las familias hay alguien más tierno que los demás "un cordero","una cordera", que sufre o disfruta con más intensidad que el resto de la familia. En nuestro caso, la " cordera " es mi hermana la mayor, cuya felicidad dependía de las cosas más sencillas: "abuela, si me das ese pañuelo soy feliz", "bueno, hija, pues si de eso depende tu felicidad, toma"; un pañuelo, un corcho, un cromo o una botella, cualquier cosa. Pero, ay, que también cualquier cosa la hacía sentirse profundamente desgraciada...:
Siendo pequeñita fué a pasar una temporadita a casa de la abuela (no sé por qué motivo), de nuestra abuela de Villagarcía. Echaba muchísimo de menos a papá y mamá, por aquel entonces, sobretodo a mamá. Debió sentirse la niña más desgaciada de este mundo, hasta que mi madre fué a Villagarcía. Desde el momento en que llegó, se agarró a su falda y, por miedo a perder la felicidad recuperada, no se volvió a soltar.
Llegado un momento, mi madre tuvo que ir al baño, pero ella no soltó la falda. Mi madre, por pudor, se dió la vuelta y ella, tocándole el culo dijo :"mamá, ¿estás ahí?"
Y, la cordera, aún no ha dejado de ser niña...
miércoles, 27 de agosto de 2008
Hoy tenía otras intenciones
Quería hoy hablar de mi propia infancia y no de las vuestras, pero José Enrique, con sus comentarios me obliga a volver sobre una historia que en ningún caso fue malentendido, sino otra cosa. La verdad es que siempre me gustó contaros cosas inventadas que nadie más os contaba y yo, francamente me lo pasaba bomba, aunque a veces pagara las consecuencias de mis trolas " a posteriori". No sé si fué en una de aquellas excursiones que hacíamos a la playa cantando "Ya estamos llegando a Pénjamo" o "María de la O" o "polo rivés da camisa encontreiche un piollo"...o si fué cualquier otro día sin seiscientos (Veinte niños dentro de un seiscientoooos, léase con la música de aquella serie de la Isla del Tesoro y el cofre del muerto) el caso es que os dije: "Supongo que vosotros ya sabeis que los calvos no son calvos porque se les caiga el pelo. Son calvos porque en vez de nacerle hacia fuera, les nace hacia dentro. Si os fijais bien, a todos los calvos les sale muchísimo pelo por la nariz y por las orejas".
Debíais de ser muy pequeños. Tres o cuatro años después, Segundo daba vueltas alrededor de Manolo de Padrosos. Muchas vueltas. Hasta que dijo "Era cierto" "¿Qué era cierto?" dije yo , de infeliz y , él :"que le salía por la nariz y por las orejas".
Manolo no preguntó nada y yo, quedé callada.
Y, ¿sabes qué te digo, José Enrique ? ¿Qué lástima que hayais perdido la inocencia!
Debíais de ser muy pequeños. Tres o cuatro años después, Segundo daba vueltas alrededor de Manolo de Padrosos. Muchas vueltas. Hasta que dijo "Era cierto" "¿Qué era cierto?" dije yo , de infeliz y , él :"que le salía por la nariz y por las orejas".
Manolo no preguntó nada y yo, quedé callada.
Y, ¿sabes qué te digo, José Enrique ? ¿Qué lástima que hayais perdido la inocencia!
martes, 5 de agosto de 2008
martes, pero no trece
Y hoy es nuevamente castellano, porque sí. Por el ruso, por Mariana, por la madre que me trajo al mundo, que me enseñó a hablarlo. Y, por Hortensia, la compañera de Salamanca que habla un castellano maravilloso.
Y, el día fue diferente, porque me fuí de compras por la mañana y trastoqué un poco los horarios, llegando aquí con una hora de retraso. Pero mi correo está al día y no me llevó ningún tiempo contestarlo, porque soy de las de antes, de las que siempre responden, aunque solo sea para que el que me escriba sepa que he leído y agradezco que me recuerden.
Ayer llevé una enorme alegría, aunque fuera fuera de horario( tengo un horario de llamadas bastante anómalo, sobretodo para trasnochadores y, nadie que me conozca me llama por teléfono más tarde de las diez): El pequeño de la casa, el último de la línea siguiente (linea de hijos-sobrinos), hijo de la pequeña de la casa de la línea propia, ya tiene trabajo. Su primer trabajo, antes de terminar su segunda carrera.
Es verdad que vale. Es inteligente y muy trabajador, pero, además, tiene estrella y no de las de Curros (ai do que leva na frente unha estrela, ai do que leva no bico un cantar), sino de esas que permiten que las cosas nos vayan saliendo rodadas... Ahora le toca demostrar que lo merece...
Cuando era pequeño era tan tiernito como el Chispa (ver lunes 28) y también le daba vergüenza demostrarlo: Empezó el cole y lloraba muchísimo, por no poder estar con su mamá y sus juguetes; su consuelo era su hermana, con la que se juntaba en el recreo y a la que se abrazaba, cada vez que la veía, para llorar; ponía sus bracitos alrededor de la cintura de ella y le arrimaba la cabeza a donde llegaba. Un día, la niña llegó a casa y le dijo a su madre :"hoy se abrazó a mi y me lloró en el corazón" (allí sintió ella su pena) y él dijo: " en el corazón, no, tonta, en la barriga".
Y, el día fue diferente, porque me fuí de compras por la mañana y trastoqué un poco los horarios, llegando aquí con una hora de retraso. Pero mi correo está al día y no me llevó ningún tiempo contestarlo, porque soy de las de antes, de las que siempre responden, aunque solo sea para que el que me escriba sepa que he leído y agradezco que me recuerden.
Ayer llevé una enorme alegría, aunque fuera fuera de horario( tengo un horario de llamadas bastante anómalo, sobretodo para trasnochadores y, nadie que me conozca me llama por teléfono más tarde de las diez): El pequeño de la casa, el último de la línea siguiente (linea de hijos-sobrinos), hijo de la pequeña de la casa de la línea propia, ya tiene trabajo. Su primer trabajo, antes de terminar su segunda carrera.
Es verdad que vale. Es inteligente y muy trabajador, pero, además, tiene estrella y no de las de Curros (ai do que leva na frente unha estrela, ai do que leva no bico un cantar), sino de esas que permiten que las cosas nos vayan saliendo rodadas... Ahora le toca demostrar que lo merece...
Cuando era pequeño era tan tiernito como el Chispa (ver lunes 28) y también le daba vergüenza demostrarlo: Empezó el cole y lloraba muchísimo, por no poder estar con su mamá y sus juguetes; su consuelo era su hermana, con la que se juntaba en el recreo y a la que se abrazaba, cada vez que la veía, para llorar; ponía sus bracitos alrededor de la cintura de ella y le arrimaba la cabeza a donde llegaba. Un día, la niña llegó a casa y le dijo a su madre :"hoy se abrazó a mi y me lloró en el corazón" (allí sintió ella su pena) y él dijo: " en el corazón, no, tonta, en la barriga".
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