No aprenderé nunca esa lección: volveré a liberar al erizo, al sapo, a la culebra o al ratón. Y seguiré olvidándome de poner un guante...ellos están en su derecho de defenderse por miedo. Prefiero que sea así a que tengan memoria y cada vez que les suceda algo estén esperando, tontamente, la ayuda de algún diosecillo menor.
lunes, 22 de agosto de 2011
Desde anoche
No aprenderé nunca esa lección: volveré a liberar al erizo, al sapo, a la culebra o al ratón. Y seguiré olvidándome de poner un guante...ellos están en su derecho de defenderse por miedo. Prefiero que sea así a que tengan memoria y cada vez que les suceda algo estén esperando, tontamente, la ayuda de algún diosecillo menor.