viernes, 26 de agosto de 2011

Reciclando

Hoy me pasé todo el día organizando el reciclaje de los restos de la poda de días pasados. Hay ramitas para encender.
Otras para incorporar al compost.
Ramas grandes para que los caballos se las coman, tanto las hojas como la casca. Lo que dejen lo cortaré para quemar en la chimenea.
Fruta que se cae del árbol . Con ella hago compotas y mermeladas, después de mondada y limpia.
Y los restos para Cuco y Chispa que se baban al verme ir hacia ellos con el cubo.
Porque algunas están podridas, pero otras huelen a fruta sin tratar.
Hay que volver a los orígenes y consumir de manera responsable. La mayor parte de los residuos que se generan no hay por qué echarlos a la basura: entre la tierra y los animales, se convierten en riqueza.

Hemos perdido el sentido común. Estamos en el consumir y tirar.
Hay que volver a recuperarlo.
Cada uno de nosotros desde el espacio que ocupa.
Sin predicar. Con el ejemplo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Luna menguante de agosto

En esa pared hay siete metros. En cada metro, siete estanterías. En todas ellas, libros, para que se sepa que no hay solamente mujeres. Hay muchos más hombres.
Estamos en la última luna menguante de agosto: tiempo de podar cerezos y melocotoneros. Y mi vecino Roca usó en mis árboles su podadora,
las ramas más altas las corté yo, subida a la escalera, con sus indicaciones.
Aunque para el melocotón, sobraron esos tres peldaños.
Y estos condenados comen cada día y me obligan a trabajar.
Fijaos cómo está Mila...huele a metros de distancia.
Los higos, en sazón, algunos ya van directamente al cubo de los caballos,
Porque esa higuera da de comer a un batallón. Al acabar la cosecha, allá en noviembre, también tendrá su poda.
Hoy alguien dice que está cansada, que dejará el blog por un tiempo. Y yo creo que debo de estar loca, porque yo uso el blog para descansar.
Lo que me cansa, a veces, es vivir y, sobre todo, pensar que con los cubos de fruta que yo doy cada día a mis animales y con la que hay tirada por los caminos, podrían seguir vivos muchos niños que se mueren de hambre y sed.


martes, 23 de agosto de 2011

Mujeres que escriben, mujeres que leen

Hoy, la copa está vacía. Incluso parece sucia. Pero, no.
Salvo en la cocina, en todas las habitaciones de mi casa hay libros,
subiendo las escaleras,
en el dormitorio,
dentro de los armarios.
Libros de gente que tiene un blog (mujeres, ¿os veis?)
libros a punto de deshacerse, de puro pasaditos...forrados, para que no sufran.
Libros de amigas verdaderas, como Marifé Santiago Bolaños, compañera de instituto.
De poetas con blog, como Blanca Andreu;
De precursoras como Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán
y Rosalía de Castro...
¿de que mujer es ese poema, ilustrado a mano por yo no sé quién?
Ya lo veis, de Delmira Agustini, de la que habló no hace mucho tiempo Quiz, en su blog.
No me falta Maitena,
ni esa premio nóbel que hablaba de China antes que la Duras;
y esas mujeres, que ayer no visteis,
por las que me preguntabais y me empujabais a ellas.
Y otras a las que nadie mencionó, pero que ahí están , con su buen hacer,
De ayer y de hoy. Mujeres de la literatura, que llenan metros de paredes, en mi casa.
Con libritos que, a veces, no son fáciles de conseguir.
No están todas las que son. Pero son todas las que están, porque a ellas debo muchísimas horas de felicidad.

lunes, 22 de agosto de 2011

Desde anoche

Llueve desde ayer al anochecer. Empezó de manera tormentosa, pero hoy sigue lloviendo mansamente. Eso me hace feliz. La tierra tiene sed de meses.
Recibo un correo pidiéndome fotos de mujer y pienso que hay mujeres que hablan de mujeres,
en mi estantería de literatura femenina...ahí teneis, hermosos libros de los que todo el mundo dice maravillas (quién osaría hablar mal de la Duras o de la Wolf, aunque a mi, esa gallega llamada Marina Mayoral me encanta, entre otros, en ese título...)
Todos están ya leídos. Deberé de buscar otro entretenimiento para este día de lluvia.
El ordenador,
con su Windows Vista a la vista,
El telediario, ahora que ya no hay aglomeraciones
Y ésto: seimpre que hay tormenta, aparece algún animalito atrapado en la piscina,
sin posibilidades de salir, porque no sabe andar cabeza abajo,
decido salvarlo de una muerte segura, por inanición
Y, en pago, me muerde.
No aprenderé nunca esa lección: volveré a liberar al erizo, al sapo, a la culebra o al ratón. Y seguiré olvidándome de poner un guante...ellos están en su derecho de defenderse por miedo. Prefiero que sea así a que tengan memoria y cada vez que les suceda algo estén esperando, tontamente, la ayuda de algún diosecillo menor.

domingo, 21 de agosto de 2011

En los cajones

Hace tiempo puse un cuadro de mi amiga Mila Alonso, representando Paradela. Hoy os pongo el final de una carta,
y ese proyecto de viaje que hizo para mi: quería que fuese a su casa de la Costa da Morte, con toda mi tropa de perros, caballos, ocas y peces.
Anduve, ya lo veis, revisando cajones y encontré esos billetes antiguos,
esos calendarios de hombres provocadores,
ese álbum de los Juegos del 92,
esa historia que, junto con las siguientes, publiqué en su día (Maria (Xesus fuertes) Mouriño)
y todos esos otros, publicados antes y después;
ese álbum de la infancia;
las cartas de mi madre a mis hermanas, internas en las monjas doroteas de Pontevedra
Y un montón de "programas", que nos daban los domingos, al salir de misa, para que por la tarde fuésemos al cine...
En cada una de esas cosas hay vida. Mi vida.